A lo largo
de su breve historia, la filosofía de los vinos de
EL
COTO DE RIOJA ha permanecido fiel a
su planteamiento, de la misma manera que lo han hecho sus
etiquetas y demás señas de identidad. Quizá
sea esta fidelidad a la propia personalidad la que nos haya
colocado entre los
grandes de Rioja.